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¿Qué hago con mis miedos?

octubre 13, 2021

Hola, soy Kari Petrovich y esto es Valienta: un espacio para que creemos juntas nuestra versión más poderosa. Bueno, llegamos al episodio 8 de Valienta y hoy quiero hablarles del miedo. El episodio de hoy sería una continuación o la parte II de mi primer episodio de Valienta sobre  los miedos y qué hacer con ellos. Ese episodio lo grabé hace ya más de 45 días y la verdad que muchas cosas han pasado desde que lo grabé y también ese episodio abrió un montón de conversaciones poderosas con gente súper querida y sentí la necesidad de hacer un segundo episodio hablando del miedo.

Para mí es realmente hablar de esto porque en esencia lo que estamos viviendo o la experiencia que estamos viviendo hoy con la pandemia con covid-19, es un evento que más que ser de un virus o una pandemia, es un evento de miedo colectivo lo que estamos viviendo. Y si quiero hacerles un comentario antes de que lo que yo les voy a compartiré aquí es mi forma de ver esto, son mis recomendaciones, mis herramientas que yo quiero compartirte pero más que eso es regalarte una mirada distinta para que encontremos una forma distinta de relacionarnos y de vivir esta experiencia.

Porque siento que, en general, obviamente hay personas que no, pero en general estamos viviendo, actuando, respirando desde el miedo. Por eso sentí ese llamado a hacer un segundo episodio para hablar de esto. Pero como les decía, es mi mirada. No quiere decir que es la mejor, que es la perfecta que es la ideal, simplemente tu la tomas, tu la dejas, tu tomas lo que te hace falta porque cada uno de ustedes va a resonar con algo diferente de lo que yo le voy a decir.

La verdad que nosotros estamos acostumbrados en nuestra sociedad y en los últimos años en vivir en un ambiente que es prácticamente predecible. Todo está controlado. Todo está automatizado. Tenemos unas rutinas  súper marcadas y el hecho de vivir y estar experimentando ahora algo tan impredecible porque ahorita es la mamá de los huracanes de las cosas impredecibles lo que estamos viviendo. El hecho de vivir en esa incertidumbre es el terreno fértil del miedo, para que le miedo crezca y para que el miedo se apodere de nuestras decisiones, de nuestros pensamientos, de nuestras acciones y eso, por supuesto, tiene un impacto importante no solo en nuestras vidas sino en todo el mundo. 

Cuando nos enfrentamos a las cosas desconocidas, cuando estamos en esas situaciones  impredecibles donde no sabemos que es lo que va a pasar, nuestro cerebro tiene la tendencia de asumir lo peor y eso es el miedo. Es imaginar que lo peor nos va a pasar. Es eso, el miedo es imaginar; es nosotros haciéndonos una película en la cabeza constantemente de que vamos a vivir lo peor pero que ni siquiera va a pasar, es simplemente un efecto de una película súper elaborada que tenemos en nuestra cabeza.

Pero en verdad no existe. Esa situación no existe, no ha pasado y ni siquiera sabemos que va a pasar. Es todo producto de nuestra imaginación. Y estamos dejando de accionar o accionando de alguna manera en particular por esa película que nos estamos manejando.

Y a mi me encanta, porque en estos últimos días he estado leyendo mucho a Jodie Spencer. Si no lo conocen, las invito a que lo busquen. Y el dice que nuestro cerebro, toda la parte de la corteza prefrontal de nuestro cerebro que es la encargada de las emociones, de la conexión social, etc. Etc. Es un simulador. Es como un simulador de experiencias y la verdad es que nuestra habilidad de simular esas experiencias no es muy buena porque nuestro cerebro siempre va a tener esa tendencia de enfocarnos en lo peor y eso es lo que nos está pasando ahora

Esos miedos no viven no están sucediendo en el momento presente. Estamos viviendo completamente en el futuro. Los miedos están en el futuro y por eso siempre regresar y conectar con el presente es una de las formas de lidiar con el miedo; agradeciendo lo que tengo hoy, viviendo lo que estoy experimentando hoy, agradeciendo y conectada con las cosas que estoy haciendo en este momento y sacar nuestra cabeza de ese simulador y de esa película del futuro que nos estamos imaginando y traerla al ahora.

Y eso es lo que hacen nuestras emociones, ese simulador, esas emociones lo que hacen es predecir, es la forma de nuestro cerebro de predecir posibles outcomes o posibles cosas que puedan suceder, escenarios que puedan suceder y nos invitan a accionar. Las emociones son como los switches que nos sirven o que nos impulsan a accionar o a dejar de accionar que en el caso del miedo nos invita a paralizarnos, a quedarnos o a correr.

Entonces, cuando nos pasa algo, cuando hay una situación particular en nuestra vida, un hecho sucede, nuestro cerebro inmediatamente va a preguntar que hago, que hago que hago y ahí es donde empieza a trabajar todo eso. Y la verdad es que el miedo está diseñado u originalmente el miedo antes (vamos a ponerlo así) estaba diseñado para proteger nuestra vida, para sobrevivir.

Nos hacía decidir si pelear o correr cuando nos aparecía un tigre con colmillos gigantes, hambriento enfrente de nosotros. Entonces, el miedo nuestro instinto de supervivencia el miedo que hago corro huyo enfrento cuales son mis posibilidades para sobrevivir y actuaba conforme a eso. Eso es estar en modo de supervivencia y es un nivel cargado; esa emocionalidad o vivir desde ese estado de supervivencia o del miedo generan un estrés, por supuesto, y una ansiedad.

 Y lo que esta sucediendo ahora es que nuestro cuerpo, osea estamos en modo supervivencia. Estamos ahora en ese modo de corro huyo me mantengo y eso genera de verdad estragos en nuestro cuerpo vivir en esa emocionalidad desde el miedo esa ansiedad y ene se estrés tiene consecuencias grandes en nuestro cuerpo nuestra salud en nuestro sistema inmune en todo y por supuesto en la forma como nos relacionamos con el contexto que tenemos a nuestro alrededor.

Esta reacción de estrés que es primaria que es instintiva y que es básica fue o estaba diseñada para protegernos y es una respuesta al peligro pero no estaba diseñada para que sea un estado prolongado de nosotros mismos. Y lo que siento yo o lo que observo y he visto que está pasando ahora es que el miedo se ha convertido en el estado de ánimo del mundo entero. En las noticias, en las conversaciones, en todas las cosas que vemos o todos los estímulos que tenemos con el exterior, nos están hablando de miedo.

Ya no es una emoción puntual que surge por una acción en especifico sino es algo que se convirtió en un estado de animo que un estado de animo es una emocionalidad que perdura en el tiempo. Y la verdad es que hoy en día el miedo, en el 99 por ciento de los casos no tiene nada que ver con nuestra supervivencia o con supervivir nuestra vida no esta en riesgo no nos vamos a morir si no pasamos el examen no nos vamos a morir si el post no tiene likes sin embargo lo dejamos de hacer o dejamos de actuar por dejamos de accionar por evitar ese dolor y así pasamos nuestra vida entera hay personas que pasan su vida entera evitando ese dolor y desde ese miedo.

Y ahí es donde entra la parte de evaluar esos riesgos que tenemos cuando accionamos ese miedo que originalmente estaba diseñado para sobrevivir y salvarnos en situaciones de peligro es precisamente ese miedo el  que hoy no nos está dejando vivir. Y eso está pasando hoy también, la mayoría de las personas en este momento están en modo supervivencia.

Y les confieso, en verdad yo estuve así los primeros días. Mi primera reacción por supuesto fue proteger. Mi foco estaba en: ¿qué hago para que mi familia esté bien? ¿Qué necesitamos? ¿Cómo me planifico? ¿necesito contener a mis hijos? Mientras yo encontraba esa manera de adaptarme en todo esto hasta que decidí soltarlo no es una manera en la que yo quiero vivir todo esto que está pasando.

Y con eso les comento que el miedo y ahí es donde se genera mucha polémica con varias personas para mi el miedo es algo que no puedo evitar. El miedo surge, esta dentro de nuestras reacciones y dentro de nuestro ser humanos. Hay personas que dicen que no, que el miedo se puede eliminar completamente. Yo soy de las que pienso que te preparas para enfrentar el miedo, te preparas para que el miedo no te limite. Pero yo si siento o pienso, mi forma de pensar es que el miedo es una emoción, y el miedo es una emoción que va a surgir.

Si hay algo que está en peligro, algo que nos pone en peligro, algo que nos preocupa o nos va a generar ese miedo, nos va a generar esa necesidad de protegernos y está en nosotros decidir poner esos límites y no dejar que el miedo nos controle. Esa es mi forma de ver el miedo. 

Y hoy, hoy en día, estamos hablando de mayo del 2020, el mundo de derredor y todo lo que está pasando con covid-19 es un lugar donde nos invitan y estamos estimulados completamente por todos lados a sentir miedo. Es un lugar que ahorita es estresante, donde hay mucha presión, preocupación, ansiedad y muchas cosas negativas que se están compartiendo. Y es algo a  lo que nos estamos acostumbrando a vivir o a exponernos a eso todos los días.

Además, ojo, además de la presión y los miedos que ya teníamos antes de que todo esto pasara. Miedo al fracaso, esa presión de ser exitoso en todo lo que haces, miedo a no ser una buena esposa, miedo a ser juzgado, ese miedo a ser rechazado, todo eso se sumó a esto. Por eso siento que ahora es importante que hablemos de eso y es importante, más que nada que aprendamos a manejarlo y aprendamos a crear esos limites para que el miedo no sea algo normal en nuestras vidas, ese modo de supervivencia no sea algo normal en nuestras vidas y que hay otra forma de vivir esta experiencia.

El miedo está ahora o es una decisión nuestra decidir como queremos escribir la historia que estamos escribiendo en este momento. Para mí, en mi opinión muy particular, es un punto de inflexión en la humanidad, en la forma que vivíamos. Y nosotras estamos escribiendo o tenemos el poder de escribir esa historia.  Esa historia de cómo va a ser esa experiencia, atravesando ese túnel (como les contaba en otros episodios) y viviendo esta experiencia.

Porque el miedo nos limita en todas las formas posibles que nos pueda limitar. A medida que dejamos que el miedo domine nuestras acciones, nuestros pensamientos, se hace muy muy difícil ver posibilidades, ver opciones. El miedo limita nuestra atención y obviamente la energía, nuestra energía que deberíamos invertir en hacer cosas, en crecer en intentar cosas nuevas, en reinventarme. Nuestra energía, el miedo nos la drena completamente.

Entonces esa visión de 360° que deberíamos tener o que sería demasiado útil tener en momentos como este, se reduce completamente en ver solo lo que tienes en frente. Solo lo que esta ahí y en este caso lo que estamos teniendo en frente es lo que nos muestran las noticias, lo que vemos en el chat.  Se limita a eso y dejamos de observar o percibir todo eso que está en nuestro alrededor porque el miedo hace eso, el miedo nos limita nuestra forma de percibir nuestra forma de actuar, por supuesto.

Y ojo, ojo, ojo y aquí abro signos de exclamación con todo: ¡¡¡No estoy minimizando la situación!!! Para nada, ese no es el tema que esta acá. El tema aquí o el mensaje que trato de darles es que podemos elegir una forma diferente de vivir esta experiencia. Por ejemplo, una amiga me pasó en estos días un mensaje que le pasaron en el chat de su edificio, justamente cuando dieron la autorización de que los niños podían salir. Y el mensaje decía algo así como que: “Recuerda que los niños que se enfermen de covid-19 van a  estar días solos y aislados con personal médico. Piensa en eso antes de salir con tus hijos a la calle.” What? yo cuando vi eso dije no puedo creer que estos son los mensajes que están leyendo esas mamás.

Este es el ejemplo perfecto de conectar con el peor escenario. La persona que escribió eso y las personas que lo leyeron conectaron con ese mensaje y conectaron directamente con el peor de los escenarios. Y es lo que les hablaba antes, ¿cómo nosotros nos salimos de ese escenario? de ese peor escenario que me está haciendo que no saque a mis hijos, que mis hijos no vayan al aire, que mis hijos no sean niños por ese miedo de enfrentarme a lo peor que hay grandes posibilidades de que no suceda; de que ¡no suceda!

Y ojo, vuelvo y repito, respeto y honro a todas las personas y que han tenido familiares enfermos o que han perdido familiares por el covid19. Tener esa experiencia de cerca obviamente te cambia y te hace ver el miedo directamente y respeto todo eso. Y una de las cosas a la que yo me traslado porque cuando estaba pensando en qué iba a  compartirles, qué iba a hablarles, me llevé a mi ejemplo de cuando salí embarazada después de mi pérdida.

Yo tuve una pérdida. Tenía 10 semanas, perdí a mi bebé y de verdad que fue una experiencia muy, muy fea que después se las compartiré en algún momento por el podcast porque ya se las compartí en mi libro. Pero inmediatamente, el mes siguiente, salí embarazada de nuevo y una de las cosas que me sucedió es que inmediatamente me enteré, el miedo de que me volviera a pasar lo mismo, el miedo de “¿cómo sé que no me va a volver a pasar? Ay, no sé qué.” hasta que llegó un momento, osea fueron horas en donde dije: “¿sabes qué? yo no voy a dejar que ese pensamiento o ese miedo a volver a sufrir o a volver a tener esa experiencia de dolor y de trauma que tuve hace menos de un mes, dicte la experiencia que voy a tener con este bebé o con esta experiencia.”, se los cuento y se me agua el guarapo.

Estaba trasladándome a eso. Es la decisión que a pesar de que nos pasan cosas, a pesar de que sentimos  y vivimos de cerca eso, es nuestra decisión de decidir si esa experiencia  nos va a definir o va a definir como vivimos las experiencias también de ahora en adelante. Estar en ese modo de supervivencia que nos activa el miedo, nos va a enfocar a ver lo peor. Yo en ese omento, el miedo me hizo decir que pasa si vuelve a pasar lo mismo, ya va yo no quiero pensar en eso, quiero pensar en lo bueno que me va a traer eso, En lo que me voy a dejar de perder por conectarme con ese pero escenario.

El mejor escenario y ahí me acuerdo de Michelle Powler de Hello  Fierce que lo dice; en vez de conectarme con el peor escenario voy a conectarme con lo mejor que pueda pasar. ¿Cuál es el mejor escenario que puede suceder con todo esto? que en mi caso es por supuesto, Mila. Una bebé espectacular, una niña que amo y adoro y disfruté mi embarazo espectacular, ni les puedo explicar. Hubiese sido completamente distinto si yo hubiese vivido conectada con ese peor escenario durante nueve meses. Hubiese sido una experiencia completamente distinta y ese es el punto o lo que les quiero dejar y compartir con todo esto.

Cuando estamos en ese modo supervivencia toda nuestra energía se consume, como les decía antes, se consume en ese escenario, se consume  en ese foco. Es súper más difícil buscar crecer, buscar oportunidades, buscar posibilidades o enfocarme por ejemplo, en mi crecimiento personal. Estoy viviendo toda esta experiencia, voy a aprovechar esta oportunidad para crecer personal, espiritualmente, reinventarme. Cuando vivimos desde el miedo nos queda muy poca energía para vivir eso, para cuidar, para meditar, para probar cosas nuevas porque toda nuestra mente está enfocada en ese peor escenario del que les estaba hablando.

Y ahí es donde entra algo que es clave, que es el rol que estamos teniendo nosotros para gerenciar nuestra mente, para gerenciar nuestros pensamientos, para definir que tipo de C.E.O de nuestra mente queremos ser. ¿Qué vamos a permitir y qué no vamos a permitir? ¿Qué me mueve a accionar y que no me mueve? ¿Qué no quiero experimentar en mi vida?  ¿Qué pensamientos no voy a dejar que gerencien mi vida? y esa decisión y que tipo de gerentes queremos ser no solamente hoy en la experiencia que estamos viviendo sino en nuestra vida. ¿Qué tipo de gerentes queremos ser?

Si esas emociones, si las emociones, en particular el miedo, nos ayudan a predecir escenarios; nosotros o tú le enseñas a tu mente qué es lo que quiere predecir. Tu estás en la capacidad de diseñar esas experiencias que quieres vivir. Pasa algo, tu decides si quieres vivir esta experiencia estresada, ansiosa, triste o decides ser resiliente y decides encontrar posibilidades ver posibilidades y todo eso.

Lo que pensamos está conectado con lo que sentimos. Ese pensamiento me activa la emoción y como me siento. Por supuesto, esa emoción es la que me va a invitar a accionar. Entonces ese como me siento está conectado con lo que hago y ese que hago va a definir esas experiencias que estoy dispuesta a vivir para diseñar y crear la vida que quiero, esto es en general.

 Y si lo ponemos en el caso del covid-19, lo que pienso acerca de esto me conecta con mis emociones, como me siento me va a empujar hacer cosas y esas experiencias, esas acciones sumadas son las que van a definir y diseñar esa vida, esa experiencia que quiero aprender de todo esto que está pasando.

¿Qué quiero decir con esto? que el pánico se puede transformar en determinación. Que el miedo se puede transformar en valentía, en amor. Si vas a predecir algo, si estás en el poder de predecir algo, si tus emociones te ayudan a predecir y a accionar, utilízalas para predecir algo diferente, algo positivo algo bonito, algo que esté relacionado con tus sueños. Tenemos el poder de hacer eso. El foco es clave en eso.

De todas las cosas que están pasando en este momento, del mar de cosas y de información que tenemos, ¿en qué decidimos enfocarnos? decido enfocarme en las cosas malas que están pasando, en los números rojos y fosforescentes que nos enseñan las noticias todos los días o decido enfocarme en las personas que se están curando o decido enfocarme en los países que les esta yendo bien o en las personas que han sobrepasado todo esto. El foco es todo, todo y es una decisión que tomamos todos los días.

 Un ejemplo fácil de e esto es el ejemplo de los aviones. Todos los expertos y las estadísticas dicen que los aviones es el medio de transporte más seguro que hay en el mundo. Es mucho más alto el porcentaje de riesgo para tener accidentes de tránsito. Sin embargo, nosotros nos montamos todos los días en nuestro carro. Esos números en ese momento no nos influyen. Pero cuando vemos las imágenes de los accidentes de aviones, eso se queda impregnado, clavado y fijo en nuestro cerebro. Pero no vemos que hay miles de millones de  despegues y aterrizajes exitosos que pasan absolutamente todos los días pero que no salen en las noticias. 

Eso mismo es lo que pasa ahorita. Todos los días nos bombardean y nos bombardean de noticias, de malas noticias, de números que están creciendo de muertes, de todo, y no comparten con la misma intensidad las personas que se están curando, las personas que se recuperan, las personas que miles de personas que les ha ido bien que se han enfermado como una gripe y lo han superado.

Incluyendo, por lo menos a mí me encanta y les voy a compartir que hay miles de casos de personas mayores, incluso viejitos y viejitas de cien años que se han recuperado. Entonces, eso no se hace viral, eso no se bombardea, eso nos e enfoca. Lo mismo con nuestra cabeza ¿qué tipo de noticias decidimos que queremos ver? Ese foco va a definir la experiencia y nuestras acciones que vamos a tomar de ahora en adelante o como vamos a definir y crear nuestra vida de esa experiencia que estamos viviendo.

Buscando un ejemplo: imagínate que en frente de ti hay un tablero. Entonces, un tablero donde tienes un montón de botones y en ese tablero tienes la posibilidad de bajarle el volumen a las cosas que te hacen mal y subirle el volumen a las cosas que te hacen bien. Al final, tú eres el que lleva el control. Y si lo llevamos al ejemplo de la simulación, tú eres el que estas apretando los botoncitos ahí de que simulación que película, que película vas a poner todos los días es tu vida. Es una decisión.

Y acuérdense que a lo que le damos atención le damos poder, a lo que le damos atención e lleva nuestra energía. Entonces, a lo que le damos atención se va a multiplicar, a lo que nos enfocamos va a crecer. Si nos enfocamos en cosas negativas, cosas negativas crecerán. Si nos enfocamos en cosas positivas, cosas positivas crecerán y atraeremos esas cosas positivas.

Entonces, aquí viene la primera pregunta que quiero regalarles y es: ¿a que pensamientos le estas prestando atención en este omento? ¿Qué pensamientos están rigiendo tu vida en este momento? Estás creando tu vida, tus acciones importan ¿la estás creando desde el miedo? ¿O la estás creando desde el amor, desde la abundancia? Piensa en eso, anótenla y abran esa puerta. Les regalo esa pregunta.

Y les estaba hablando si la estamos creando desde el miedo o desde el amor y aquí quiero hablarles algo que leí hace un tiempito de una autora que estoy obsesionada, que me encanta, que la amo que se llama María Williamson. Lo leí de ella y ella lo leyó, es decir, es uno de los principios del curso de los milagros donde ella dice que el miedo es la ausencia del amor. El amor y el miedo es como la luz y la oscuridad, una existe por ausencia de la otra.  Es decir, la oscuridad es la ausencia de la luz. El miedo es la ausencia del amor.

Les confieso, la primera vez que leí esto fue: “whaaaaaaaat?” meter aquí emoji del muñequito del cerebro flotando. Y de verdad me costó como decantarlo, como entender bien a qué se refería. ¿Por qué? yo soy demasiado práctica. Yo soy de más práctica y muchas veces me cuesta como estos conceptos así, llevarlos a la práctica. Ok, perfecto, lo entiendo perfectamente, entiendo el concepto pero me pierdo cuando lo intento llevar a la práctica y fue una de las cosas que conversé con una amiga súper queridísima (amiga te dedico este episodio) hablando de esto y ahí fue donde  me di cuenta que yo soy demasiado práctica y necesito como que aterrizarlo un poco.

Por ejemplo, si tengo miedo a hablar en público que es uno de los miedos más comunes cómo conecto cuando en ese momento donde estoy paralizada, donde voy a estar ahí hablar en el público, quiero hacerlo, tengo miedo ¿cómo conecto con el amor en ese momento? eso era lo que me estaba pasando ¿cómo encuentro ese puente? Me falta como un puente, una escalera para hacer esa conexión entre el uno y el otro.

Y ahí fue donde dándole vueltas a la cabeza, empecé a pensar y pensar y donde dije: ya va qué es lo que me hace moverme a mi cuando tengo miedo y decido: “bueno, ¿sabes qué? ¡Basta! no voy a dejarle ese poder a l miedo y voy a seguir adelante. Y pensando y dándole vueltas es la confianza. Lo que me hace moverme del miedo al amor, del miedo a la valentía, de miedo a la gratitud es esa confianza.

Es la confianza en mis capacidades. Es la confianza en que voy a poder resolver esos problemas y obstáculos que me encuentre. Confianza en Dios, el universo, como quieras llamarlo. Confianza en que pase lo que pase esta experiencia me va a enseñar y esta experiencia me va a mostrar cosas de mí y esta experiencia que pase lo que pase yo voy a dar o estoy entregando lo mejor de mí. Confianza en mi propósito. Confiar en que las razones o los motivos por los que yo estoy haciendo esto son muchos más  grandes que ese miedo. Y esa fue como que ¡ping! Ahí como que caí que: ¡eso es lo que me hace moverme! La confianza es lo que me hace moverme.

Yo siento que con el miedo nos apretamos. Está todo cerrado. Se nos limita la visión, tenemos la ansiedad, el pecho, el aire no podemos respirar bien. Física y mentalmente nos invita a cerrarnos. Y cuando decidimos confiar, cuando decidimos entregar, decidimos soltar, decidimos confiar en el proceso, en nosotros mismos, en la experiencia es como que ¡boom! En ese momento de soltar, abro. Abro mi corazón, abro las puertas, abro las posibilidades y por supuesto mi rango de visión se aumenta y también se abren las posibilidades.

Es como que cerrado, miedo, cerrado comprimido y en lo que decido confiar y moverme a otra emoción, abro, estoy permitiendo abrir. Esa es la forma como lo visualicé. El agradecimiento es algo súper poderoso también. Aquí agarro un quote de algo que leí también de Jody Spencer que me encantó que dice que a través del agradecimiento podemos aceptar. El agradecimiento es una ayuda o nos ayuda y nos conecta con la acotación. Cuando agradeces por esas experiencias, cuando agradeces por  eso que te pasa, las estás reconociendo y las estás honrando tal y como son.

Y como les he explicado en otras ocasiones, la aceptación es una de las formas para sanar y para continuar y es una de esas fuentes de poder para seguir adelante. Entonces, para llegar al amor, a la confianza, para salir de ese miedo es clave el amor, la confianza y por supuesto el agradecimiento. Para mí, ese es el camino.

Y bueno, ya habiéndoles contado toda esta filosofía mía. Habiéndoles dicho todo eso, viene la pregunta del millón de dólares que sería: “bueno, ok, Karina, está bien, buenísimo lo que estás diciendo, todo espectacular pero ¿qué puedo hacer? ¿qué acciones tengo disponibles? ¿qué puedo hacer en este momento si estoy viviendo desde el miedo, si estoy dejando de vivir cosas por el miedo? ¿qué puedo hacer? Como les decía, esto aplica para todo en general de la vida y para lo que estamos viviendo en este momento.

Entonces, aquí, les voy a compartir algunas cosas que pienso que nos pueden ayudar para transitar y vivir y soltar y pasar ese puente del miedo a otra forma de vivir y esto que nos está pasando de manera distinta y cualquier cosa que nos pueda pasar. Entonces la primera es hacer un inventario de tus pensamientos y de tus emociones. Detente un momento, agarra papel y lápiz o siéntate tranquila en silencio contigo misma, ahorita reconozco que puede ser un poquito difícil pero hazlo y hazte esta pregunta ¿estás realmente actuando desde el miedo?

La verdad es que nosotros crecimos y una de las cosas que me di cuenta cuando estaba pensando todo estoy y leyendo todo esto, nosotras crecimos conviviendo con el miedo y desde chiquita, desde pequeña, nos decían: “si no haces eso, viene el coco. Si nos haces esto, te voy a llevar pa’ no se que.” Estábamos constantemente bombardeadas con el miedo. Nos hemos acostumbrado a eso. Socialmente está aceptado tener miedo. Es una forma de vida, el miedo. Entonces, crecimos, nos enseñaron un montón de cosas,  nos enseñan a sumar, restar a multiplicar, nos enseñan a ser expertos en redes sociales, lo que quieras pero no nos enseñan a manejar nuestras emociones.

Por eso creo que tomarnos el momento de hacer un inventario de nuestros pensamientos y nuestras emociones es clave. Decir: “me siento triste. Me siento asustada. Estoy aterrorizada. Estoy abrumada.” identificar qué me está pasando, qué estoy sintiendo en este momento. Ese va a ser el punto de partida para poder tomar acciones. Habla con alguien. Expresa lo que te esta pasando. Es mejor dejarlo salir. Obviamente, ponerle nombre e identificarlo nos va a ayudar un montón con eso.

Pero creo que una de las cosas mas retadoras que podemos vivir y que les contaba que era socialmente aceptado y tengo tanto tiempo viviendo desde esa emoción que no me doy cuenta, s e ha hecho tan normal que es difícil a veces identificar que estoy actuando desde el miedo. Hasta yo misma no se. Digo ay no,  ese episodio del miedo de eso que esta hablando Karina yo no siento eso, anda que ver, nada que ver.” Si ya lo sientes buenísimo porque ya tienes algo para accionar pero muchas veces no.

A veces, ahorita les voy a contar, no me voy a  adelantar pero a veces está disfrazado de muchas otras cosas. Hay muchas señales pero elegí ocho señales para compartirles algunos insights que pueden ayudarte a identificar si estás actuando desde el miedo o desde otra emoción. Una de ellas es conformarnos. Cuando tenemos miedo o cuando vivimos desde el miedo nos conformamos.

Nos conformamos con cosas que son menos de lo que nosotros queremos. “Ay mira yo quiero ir, tengo ese sueño de... ay pero es que no, eso es muy difícil, es que no puedo.” Empezamos a buscar un montón de excusas pero detrás de ese conformismo lo que hay es miedo. Muy sutil y escondido y disfrazado pero esta ahí. A lo mejor lo llamas realismo “no, es que no tengo dinero. No tengo esto. No tengo lo otro.” pero en verdad es miedo. Tenemos que tener cuidado con eso. Cuando nos encontramos diciendo o conformándonos con algo menos de lo que soñamos y lo que queremos y necesitamos para ser feliz; cuidado, porque detrás de eso está el miedo.

La segunda señal es cuando nos cuestas muchísimo o decimos que no a lo que queremos decirle que si y le decimos que si a lo que queremos decirle que no. Porque detrás de esos no’s y detrás de esos sí’s que no queremos está el miedo a decepcionar, el miedo a quedar mal, a que me rechacen, el miedo a que si caigo bien o caigo mal. Poner las necesidades de los demás antes que las mía; ahí hay miedo detrás der eso. Entonces, es una señal de que estamos accionando desde el miedo.

El tercero y este es bien delicado: nos silenciamos o nos adormecemos. Tenemos una voz que nos está hablando constantemente pero decidimos ignorarla. ¿Cómo adormecemos o  silenciamos esto? Nos mantenemos excesivamente ocupadas porque preferimos estar ocupadas antes de escuchar esa voz que está diciéndonos que hagamos algo diferente. Nos adormecemos con redes sociales, definitivamente. Es una forma de adormecer ese miedo y decir bueno yo no me quiero enfrentar no quiero atravesar me voy a refugiar en redes sociales paso todo el día en redes sociales viviendo otra vida que no es la mía.

Y también, por supuesto, ahí es donde nos silenciamos y adormecemos con adicciones. Puede ser con comida, con alcohol y potras cosas. ¿Por qué? porque le tenemos miedo a enfrentarnos con eso que nos esta pasando que a lo mejor son decisiones difíciles o a lo mejor son cosas que sabemos que pueden ser retadoras y simplemente las decidimos ignorar.

Pero la verdad que esto es simplemente poner una curita. Eso es poner una curita y por supuesto, al consecuencia más grande que tiene al adormecernos o el ignorar o silenciar nuestra propia voz es que afecta directamente nuestro poder personal. Porque a la hora de accionar, a la hora de ejecutar, a la hora de hacer estamos actuando desde ese miedo.

La otra señal es procrastinar, ¡mucho! por eso decía para mi procrastinar, o las personas que me dicen: “ay, es que yo no quiero pero no” casi siempre o en la mayoría de los casos, por lo menos los que yo he tratado o he conocido, siempre en la mayoría está escondido el miedo de alguna manera.

Porque tienes miedo de alguna forma de entrar en la arena del juego. Entrar en la arena del juego y decir: “bueno, ahí voy. Voy a aprender, voy a lo mejor a recibir algunos golpes pero todavía ahí en la arena.” No queremos entrar en la arena porque tenemos ese miedo ¿Qué hacemos? Procrastinamos, dejamos las cosas para después o hacemos un poquito y lo dejamos para ya.

¿Por qué? porque el miedo está detrás de eso. Cuando enfrentamos ese miedo de frente, esa motivación ese propósito o esa conexión sustituye a esa necesidad de dilatar, alargar o no hacer esas coas que están ahí. Estamos yendo tras lo que queremos. Estamos yendo más allá de esa barrera de resistencia que dice: “ay, yo lo quiero” y estamos haciendo que suceda. Es conectar con lo que los inclina, no con ese miedo  a fallar, a fracasar sino con cual es nuestro propósito y que yo se que lo que quiero lograr, me tengo que meter en la arena.

La otra señal es que nos cuesta tomar decisiones. Nos cuesta muchísimo tomar decisiones. Cuando tenemos miedo evitamos tomar decisiones difíciles a toda costa y sobretodo decisiones que tu alma y esa intuición o esa voz te dicen que necesitas tomar, esas son las primeras decisiones que vamos a dilatar. Tu intuición te dice algo y tú dices: no, pero es  que tal, entonces las dudas si no yo quiero pero es que no” todo eso, detrás de toda esa indecisión y detrás de esas dudas siempre está el miedo escondidito en una esquina susurrándote y diciéndote que no, que mejor que lo pienses. Siempre está ahí.

La otra que puede ser muy importante en estos momentos es que vivir en esos estados sostenidos de miedo una señal puede ser que tu sistema inmune se ve afectado. Entonces esas emociones cuando las tenemos sostenidamente mucho tiempo en nuestra cabeza  y en nuestro organismo, en nuestras vidas, nos van a pasar factura en el cuerpo. Yo creo y bueno, obviamente también hay estudios que lo comprueban que no solo las emociones o estos miedos no solamente son emociones incómodas y fastidiosas que nos impiden lograr nuestros sueños, sino que también tienen un impacto en nuestra salud.

Esa ansiedad y ese estrés que nos pueda ocasionar el miedo nos va a pasar factura en el cuerpo. Puede ser algo tan sencillo como que nos da gripe o tenemos dolores extraños o nos pasa algo. Algo, de alguna manera, tu cuerpo te va a empezar a decir y a dar esas señales de que algo está pasando. Esa emoción que tienes ahí lingering, dando vueltas en tu cabeza, está teniendo un impacto. Y es la forma también de tu cuerpo de decirte: “has algo, acciona.” Es como una alarma que et esta dando tu cuerpo que necesitas hacer las cosas de una manera distinta.

Esas son algunas señales que nos indican si estamos viviendo desde ese miedo. Entonces vamos a la segunda cosa que podemos hacer para dejar de vivir desde el miedo. Esa segunda cosa la llamo desmantelarlo. Vamos a desmantelar el miedo. Y recordemos que el miedo estaba para protegernos pero cuando decidimos tomar el control, no dejar que ese miedo nos domine o empezar a tener una relación con ese miedo y decir: “sabes que? Yo se que estás aquí para decirme algo pero el control lo tengo yo.” Empezar a abrir esa conversación. Esa es la forma para mí de desmantelarlo. Conversar, enfrentarlo, mirarlo a los ojos y decirle: “ya va, aquí estoy yo, déjame que yo soy la que mando.”

Esa es mi forma de verlo y es la forma en que lo hago chiquito. Porque cuando lo dejo ahí libre se hace gigante, gigante, gigante. Y se hace grande en mi cabeza, en mi imaginación, en esa simulación. Pero cuando yo decido mirarlo a los ojos y cuando decido decirle: “ven acá que quiero hablar contigo”, el se hace chiquito. Inmediatamente se hace pequeño. Y ahí es donde me doy cuenta que todo ese monstruo que yo había temido y me había preocupado, dejé de vivir por ese miedo y cuando lo ves, dices: “ya va, ¿por esto era que yo estaba dejando de hacer las cosas? No sé si les ha pasado alguna vez a ustedes, pero a mí si me ha pasado.

De hecho, me pasó con el podcast: “ay, no pero es que me da miedo, es que lo hago, es que ta, ta, ta.” Y nos e imaginan la cantidad de personas que me han escrito con lo mismo, me dicen: “ay Karina, yo quiero hacer un podcast pero es que no…” y siempre les digo lo mismo: empiecen, háganlo y te vas a dar cuenta de por qué no lo habías hecho hace tanto tiempo, ¿es esto a lo que le tenía miedo? ¿Es esto de verdad? Eso pasa con un montón de cosas pero bueno, me desvié del tema.

Entonces, ¿qué tienes para decirme? Cuando yo lo enfrento, me lo pongo en frente y quiero hablar con el, puedo, primero, capturar el mensaje. Y aquí hay unas preguntas que quiero regalarles en ese momento que deciden enfrentar sus miedos o hablar con ellos. Y se los decía desde el episodio uno, no verlo como algo: el demonio que está ahí malo. No, vamos a hablar, tu no me haces bien quiero hablar contigo y que lleguemos a un acuerdo.

Entonces la primera pregunta que quiero regalarles es: ¿por qué me detienes? ¿Por qué me estás deteniendo? El peor escenario cuál es: “ah, bueno porque me voy a enfermar, un familiar se va a enfermar, voy a perder a alguien.” Directamente me voy al peor escenario. Cuando ya me fui al peor escenario y ya sé que es a lo que le temo, ya lo puse con palabras, hasta lo escribí, ya le puse la señal de neón, ya lo identifiqué, inmediatamente nos vamos a la segunda pregunta y decir: ¿me estoy enfocando en el peor escenario? ¿ese es el peor escenario? Sí, es el peor escenario. Entonces no quiero enfocarme en el peor escenario, quiero buscar otros escenarios.

Entonces en esta segunda pregunta te va as a regalar la oportunidad de decir: ¿sabes qué? No me voy a  enfocar en ese peor escenario de enfermarme o de perder a alguien querido o cual sea tu miedo relacionado con eso. Porque para cada una de nosotras es completamente distinto. ¿En qué otros escenarios me puedo ubicar o mover para vivir esto de manera distinta? Y les puedo compartir el mío: ese escenario, ese peor escenario fue ese miedo que tuve los primeros días y me moví a otro escenario: ¿sabes que?  Me voy a  mover al escenario de  que este virus no se va a ir mañana. Este virus se va a quedar un rato. ¿Sabes qué? Yo no voy a dejar de vivir mi vida por el virus. ¿Sabes qué? Voy a aprender precavidamente y tomando las acciones a convivir con este virus.

Les estoy hablando particularmente de lo que me pasó a mí.  Entonces ¿sabes qué? voy a salir con mis hijos tomando todas las precauciones que están al aire a libre, a que corran, a que vivan y ¿sabes qué? ese es mi escenario. ¿Cuál es el escenario al que yo decido moverme? a que yo tengo que aprender a vivir con ciertas precauciones y  con ciertas cosas de ahora en adelante and that’s it.

Decido mudarme a otros escenarios que no son los peores. Incluso puedo decidir mudarme al escenario donde pasa lo mejor. ¿Qué es lo mejor que puede pasar? Decido no vivir y no definir ni escribir mi historia ni mi vida enfocada en lo peor, en el peor escenario o en la peor película que puedo simular en mi cabeza.

La tercera pregunta es darnos cuenta que si seguimos actuando, vivir desde ese peor escenario, desde el miedo, si yo te dejo a ti miedo controlar la situación ¿a dónde me llevarías? háganse esa pregunta ¿a dónde me llevarías? Bueno ¿sabes qué? entonces no voy a salir mas nunca de mi casa porque esto va a durar un montón de tiempo, entonces no saldré  de mi casa. Mis negocios ¿Qué va a pasar con mis negocios si yo no aprendo a vivir con esto? Preguntarnos, si yo sigo dejando que el miedo me controle ¿Qué serán de mi vida? ¿a donde me va a llevar ese miedo?

Y la cuarta pregunta, que está conectada con lo que les venía hablando de si ese miedo en verdad es supervivencia o no es supervivencia, es: ¿estoy en peligro ahora? En este momento, ¿estoy en peligro? ¡No! En verdad no estoy en peligro porque estoy en mi casa, a salvo, estoy segura y en este momento, ahora, en el momento presente (esta pregunta te ayuda a conectarte con el momento presente), en este momento no estoy en peligro. No necesito tener miedo. Lo suelto, lo dejo. En este momento, no. Volver al presente.

Está bien, entiendo, estas preguntas a lo mejor no son fáciles de responder. Pero ahí es donde yo conecto con dos afirmaciones que son súper poderosas que hoy se las quiero compartir que las uso cuando siento miedo, cuando tengo miedo y que me ayudaron a vivir todo esto. Una de ellas es: gracias por protegerme, pero estoy bien. Gracias por estar ahí, gracias por mostrarme escenarios que a lo mejor si tú no estuvieras no los pudiera ve, pero hoy, en este omento, estoy bien. Y la otra es: gracias por prepararme para dar lo mejor de mí.

Conectados directamente con el agradecimiento porque el agradecimiento tiene ese poder de que cuando estamos agradecidos, no sentimos miedo. No pueden convivir juntas. Entonces, gracias por estar aquí, gracias por darme este mensaje y también gracias por ayudarme a prepararme para dar lo mejor de mí. Son dos afirmaciones súper poderosas.

Y en esa línea, viene la tercera acción o la tercera cosa que podemos hacer y es prepararnos, prepararnos, leer, investigar y educarnos. Porque muchas veces ese miedo está originado por la falta de preparación y por la falta de información. Muchas veces le tenemos miedo a hacer el podcast y les doy el ejemplo del podcast porque nos abemos que plataforma usar, que micrófono y como hago como edito y es falta de preparación. Entonces, ese miedo que viene originado por falta de preparación, nos impide accionar y simplemente lo dejamos y procrastinamos que era una de las señales que hablamos.

Entonces, cuando identificamos que ese miedo puede estar por esa falta de claridad o de información siempre, siempre va ser súper poderoso leer. Y ¿qué les invito a hacer? por lo menos en este caso: prepárense, lean mucho más de lo que sale en las principales noticias. Busquen, investiguen más sobre esto, investiguen más números, investiguen esas cosas que a lo mejor no están todos los días en las redes sociales y al final, nos va a ayudar porque nos está preparando con ese conocimiento o con esa información que necesitamos para poder examinar o poder tener más recursos a la hora de decidir estamos analizando hechos, estamos analizando otras cosas, preparándonos, leyéndonos y educándonos.

No solamente nos estamos quedando con lo que vemos si no decidimos investigar un poco más y por supuesto, esa preparación nos va a empoderar, nos va a ayudar y nos va a dar luces a la hora en que nos toque enfrentar ese miedo a la hora que nos toque decidir. Mientras más entendamos lo que está pasando en la situación. En el caso del podcast por ejemplo, entre más entiendas como se hace, más confiada te vas a sentir y por supuesto más fácil va a ser tomar esa decisión de hacerlo o de atreverte a enfrentar ese miedo y accionar. Y ese es el cuarto paso, siempre, siempre, siempre les voy a invitar a accionar. La acción en este caso, es una de las otras herramientas para minimizar el miedo.

Una vez que pasamos de identificarlo, una vez que pasamos de enfrentarlo directamente, de ponerle nombre y apellido a lo que nos estaba pasando, al final y por supuesto puede ser el paso más difícil de hacer, pero el tomar acción. Necesitamos tomar acción. Una cosa es pensar lo que hay que hacer: “ay que chévere, está súper lindo todo lo que estás diciendo. Entiendo perfecto.” Pero otra cosa es practicarlo, internalizarlo y llevarlo a ejecución y hacerlo en tu vida.

Necesitamos entender que el miedo nos priva de tantas cosas y la forma en que le damos una cachetada y le decimos: “ya va, permiso. Yo necesito,  quiero ser feliz. Quiero tener  una vida plena. Quiero disfrutar. Quiero estar tranquila. No quiero vivir con esa ansiedad que tu me causas.” Necesitamos tomar medidas para eso y eso viene de esas acciones y esas decisiones.

Y una de las cosas que siempre, siempre les digo y es que empecemos poco a poco. No tenemos que lanzarnos directamente del clavado de los 8 metros de la piscina si no me quiero lanzar de clavado. No hagas eso. O es más difícil de hacerlo, hazlo, si lo haces y tomas la decisión, genial pero siempre es más fácil que te lances primero sin trampolín. “Ah, bueno. Ya me lancé sin trampolín, déjame lanzarme ahora del trampolín que es de un metro. Me lanzo del primer trampolín que es de un metro.”

Practica, y empieza poco a poco. La forma de superarlo es accionando de poquito a poquito. En ambientes controlados, donde te sientas seguras. Si volvemos a llevar al ejemplo del podcast, empieza grabando un episodio y se lo muestras a personas cercanas a ti, vas a ir ganando esa confianza y esa seguridad poco a poco, pero la ganas es accionando.

Si lo llevamos al caso de lo que estamos viviendo ahora: “¿sabes qué? me da terror salir a la calle o me da terror salir con mis hijos. Me da miedo. Bueno empieza poco a poco. Empieza bajando a los estacionamientos. Empieza de a poquito, de a poquito. Poco a poco vas a ir conociendo esa parte de afuera de tu zona de confort. Poco a poco va a ir ganando esa confianza. Pero accionando, siempre accionando y no quedándote de brazos cruzados mirando al techo y en ese miedo. Quedándote en ese loop, en esas vueltas y vueltas en la cabeza en esa película. En esa película que te conecta con el peor escenario.

Y otra acción disponible que yo les recomiendo a todos en este momento es cortar con esa exposición constante con el miedo al que estamos expuestos ahora. Porque ¿sabes qué? eso lo que hace es alimentar todo eso que está en tu mente, alimentar esa película que está en la cabeza. Entonces, por favor, sigan otras cuentas. Limiten el contacto en las redes sociales. Vean cosas positivas. Conéctense con cosas positivas. Tengan conversaciones positivas. No hablen siempre de lo mismo.

Nosotras estamos expuestas a eso y tenemos que tener la responsabilidad de que nosotras le estamos pasando también eso a nuestros hijos. No solamente a ti te está afectando. Si tu lo estas viviendo desde el miedo, tus hijos lo van a vivir desde el miedo también. Porque ellos son unas esponjas, lo ven todo, lo ven desde tu ejemplo. Si tú estás tranquila, ellos van a estar tranquilos. Si tu estas viviendo esta experiencia desde otro lugar que no es el miedo o estás aprendiendo a manejar ese miedo, ellos también lo van a ver.

Entonces, es importante que cortemos esto. Justamente era lo que en estos días compartí, es como hacemos entre todos si todos estamos ahorita el mundo entero está preso del miedo o está constantemente expuesto al miedo, como nosotros somos parte de esa inmunidad colectiva contra el miedo ¿cómo la paramos? ¿Qué podemos hacer? No solamente nosotras trabajar, obviamente tenemos que empezar nosotras mismas por manejarlo e intercambiar esa experiencia que vivimos para que no sea a través del miedo pero tampoco ser un canal donde siga pasando.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿qué podemos hacer? Bueno, desde nosotras cambiar nuestra experiencia y  nuestra relación con el miedo y dejarlo, pararlo. Si ese mensaje que pasó en el chat, que les comenté: “yo no voy a pasar ese chat, ese mensaje porque yo no voy a echar leña al fuego al miedo.” y además, le voy a decir a la persona que lo mandó: “por favor no compartas ese tipo de mensaje que alimentan al miedo.”

Nosotras tenemos que defender y ser protectoras de ese contagio de miedo que hay en el mundo y cambiarlo. Seamos nosotros parte de esa comunidad colectiva para parar al miedo y al contrario, ser gentes multiplicadores de cosas positivas, de enfocarnos en cosas buenas, de compartir cosas buenas para contrarrestar ese miedo colectivo con el que estamos viviendo hoy. Las invito a que sean parte de eso.

Y cierro nuestro episodio de hoy haciéndoles o les regalo esta pregunta: ¿qué necesitan soltar para hacer de esta, una experiencia distinta? Les mando un abrazo grandísimo y nos vemos en el próximo episodio.




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